Virus, ¿están vivos?

Siempre nos han dicho que los virus no se pueden considerar seres vivos, ya que no cumplen todos los requisitos para serlo, pero cada vez se sabe más sobre ellos y son más los científicos que apoyan la teoría de que son seres vivos. ¿Por qué tanta duda? Ahora te lo cuento.

Los requisitos para considerar algo como un ser vivo son:

  1. Estar compuesto de una célula (unicelulares) o muchas (pluricelulares). Son las unidades básicas de la vida.
  2. Ser capaz de mantener el equilibrio interno (homeostasis). 
  3. Reaccionar a estímulos externos, intercambiar energía con el ambiente (metabolismo).
  4. Desarrollarse (cambios desde el nacimiento hasta la muerte)
  5. Ser capaz de reproducirse
  6. Capacidad para adaptarse al ambiente.

¿Qué es un virus?

Un virus es un agente infeccioso  microscópico formado por una o varias cadenas de ADN o ARN (material genético) y una cápside que las protege (puede tener diversas formas), compuesta por subunidades idénticas de proteínas. A veces la cápside también se encuentra cubierta por una envoltura vírica con glicoproteínas que pueden ayudar a identificar los puntos de entrada a una célula (tal y como se puede ver en el esquema).

Estructura de un virus con envoltura vírica. Adaptada de Ben Taylor [Public domain]

Por lo tanto, NO son células. Una célula tiene una envoltura que la rodea (membrana plasmática) que contiene los orgánulos celulares, ADN y ARN (material genético), y enzimas y proteínas (entre otras biomoléculas) que provocan que la célula tenga un metabolismo activo y puedan mantener cierto equilibrio interno. Los virus tienen una estructura mucho más simple.

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Célula procariota (bacteria). Traducido por JMPerez. –  Original English version [Public domain]

Celula Eucariota Animal 3(1)

 

 

 

 

 

 

                            Célula eucariota (animal). De N.V. Romero Ruiz, CC BY-SA 4.0


Replicación

Para multiplicarse necesitan una célula huésped que les haga el trabajo, ya que ellos no tienen la capacidad para replicar su propio ADN o ARN. En el momento en que consiguen entrar en una célula, aprovechan los mecanismos que tiene ésta para desarrollarse por sí misma y consiguen que la célula les fabrique todo lo necesario para replicarse. Una vez conseguido, el virus se multiplica hasta que ya no caben más virus dentro de la célula y ésta revienta. En ese momento, los nuevos virus volverán a pulular por el ambiente o irán infectando las células vecinas con la misma estrategia.  

En el vídeo aparece el proceso con más detalle:

Según lo explicado, los tres primeros requisitos para que un virus sea un ser vivo no se cumplen, ¿Pero qué pasa con el resto?

Si los comparamos con los seres vivos, estos suelen tener diversas fases de desarrollo, como el nacimiento, crecimiento y muerte. En los virus pasa algo similar, tal y como he descrito en el apartado anterior. No pueden reproducirse por sí solos, pero con la replicación dentro de la célula, consiguen multiplicarse y expandir la infección.

Al encontrarse con las defensas de los organismos a los que necesitan infectar, tienen que estar cambiando su estructura continuamente, ya sea el material genético o sus envolturas. Así que se podría decir que se van adaptando a los cambios de los seres vivos a los que infectan y, por tanto, también evolucionan de forma similar a los organismos vivos.

Aun así, al no cumplir con los tres primeros requisitos, todavía se les sigue considerando materia no viva.

Y para complicar más las cosas…

En 2015, los científicos Caetano-Anollés y Nasir, publicaron un artículo en el que explicaron su estudio sobre los pliegues que dan forma a las proteínas de los virus (que mutan de forma más lenta de lo que lo hacen los genes que las codifican). A partir de este estudio, pudieron clasificar virus según sus formas, tamaños, estructura genética y forma de reproducción, obteniendo así un árbol filogenético con un virus ancestral común, similar a los que se obtienen con los seres vivos.

Estos científicos también compararon secuencias genéticas de virus y de otras células y vieron que tenían fragmentos que no se han visto en las células. Por lo tanto, los virus son capaces de obtener secuencias propias no provenientes de las células que infectan. De esta forma, se podría rechazar una de las teorías del origen de los virus que consiste en que estos surgieron a partir de fragmentos libres de ADN y ARN de las células.  

Caetano-Anollés y Nasir también defienden que otros organismos que no pueden vivir fuera del organismo al que parasitan (especialmente los parásitos obligados como hongos o algunas bacterias como Rickettsia o Chlamydia) se comportan como los virus, teniendo una fase inactiva antes de entrar en la célula huésped. Aun así, a estos se los considera seres vivos a diferencia de los virus.

Otra de las teorías del origen de los virus es la de la regresión celular (o teoría de la degeneración). Ésta sostiene que los virus eran pequeñas células que parasitaban otras células más grandes y, con el tiempo, fueron perdiendo genes que no necesitaban al utilizar cada vez más los mecanismos de la célula huésped. De esta forma, la célula pequeña se fue volviendo cada vez más simple hasta convertirse en los virus que conocemos.

Esta teoría ha cobrado aun más fuerza después de que en 2003 se descubrieran los Mimivirus, virus gigantes que se pueden llegar a ver con un microscopio óptico como las bacterias (los virus comunes no suelen verse). Los Mimivirus tienen muchísimos genes en comparación con la mayoría de virus (ej: el virus del Ébola tiene 7). Algunos de estos genes codifican la secuencia de ADN para para la síntesis de aminoácidos y nucleótidos que no suelen tener otros virus y bacterias parásitas obligadas, así que depende menos de la célula a la que infectan. Sin embargo, siguen sin poder replicarse sin la célula huésped.

Mimivirus. Adaptado de Xanthine de Wikipedia en inglés, CC BY 2.5 

Por otra parte, los Mimivirus tienen genes exclusivos (como los que codifican para su cápside) que se han conservado en otros virus. Esto puede llevar a pensar que los Mimivirus pueden ser ancestros de los otros tipos de virus que aún conservan parte de los genes que han ido perdiendo el resto, lo que confirmaría la teoría de la regresión celular y se podría considerar a los virus como seres vivos acelulares.

Conclusión

Cada vez se descubren más características de los virus y se seguirán descubriendo, ya que se han identificado menos de 4900 especies de virus y se calcula que existen más de un millón. Esto significa que aun nos queda mucho por aprender sobre ellos y aun no podemos confirmar o rechazar las teorías existentes sobre su origen. No obstante, los estudios realizados hasta la fecha parecen estar cerca de conseguirlo y cada vez hay más evidencias que podrían confirmar que los virus son seres vivos.

Os animo a compartir vuestra opinión en los comentarios, después de leer el artículo ¿Qué pensáis? ¿Están vivos o no? También, si tenéis más información sobre este tema, decidlo y iré actualizando la entrada con vuestras aportaciones 😉


Referencias

 

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