¿Quieres comprar una tortuga acuática? Créeme, te conviene leer esto antes…

Las tortugas acuáticas pueden parecer muy curiosas y bonitas para mucha gente, lo que provoca que muchas veces se compren sin pensar demasiado en lo que se está haciendo. Las consecuencias de ese acto pueden traer problemas, tanto para el propietario, como para la tortuga y el medio ambiente. Te lo cuento enseguida.

Con las tortugas acuáticas el problema viene cuando crecen. Muchas personas que las compran acaban sin saber que hacer con ellas por su tamaño (¡La mayoría de especies acuáticas en venta supera los 15 cm de largo!) y, a menudo, la pobre tortuga acaba pagando las consecuencias con malas prácticas por parte de sus propietarios.

Ejemplo: un conocido quería comprarle una tortuga a su hija, cuando le pregunté qué haría con ella cuando creciese me dijo “pues la suelto en el río”. Sabiendo lo que eso conlleva me quedé a cuadros y le expliqué el grave error que cometería y, entonces, su respuesta fue “pues te la doy a ti” (me quedé aún más a cuadros 😐 ). Por suerte se lo repensó y acabaron teniendo un par de hámsteres en casa (animales no tan problemáticos) y no tuve que darle acogida a la tortuga hasta encontrarle un dueño adecuado.

¿Por qué esta persona no hubiera podido encargarse correctamente de una tortuga mayorcita?

Pues bien, estas tortugas (y las terrestres) necesitan luz solar o una iluminación artificial en un acuario que la imite, ya que sin ella no pueden producir Vitamina D3, necesaria para poder absorber el calcio de los alimentos. Si no se tiene un patio o terraza donde poner un estanque o similar (ej: un tupper grande con rampa), entonces se tiene que comprar un acuario bien equipado con filtro, termómetro, luz ultravioleta y calentador, lo que se traduce en UN DINERAL. La persona del ejemplo ni tenía una zona exterior en casa ni ese dineral. Sin espacio suficiente ni acceso a una zona con luz ultravioleta, a la tortuga le habrían acabado faltando vitaminas y calcio, y su caparazón habría empezado a reblandecerse y deformarse, debilitándose cada vez más (eso si no me la hubieran encasquetado a mi antes claro). La falta de un lugar adecuado donde tenerlas y una mala alimentación (mucha gente no sabe que no basta con darle gammarus) son la principal causa de que muchas no lleguen a vivir más de un año, teniendo una esperanza de vida de más de 30 años si se las cuida correctamente.

¿Qué hubiese pasado si la hubiese soltado en el río?

Depende de la especie, las verdaderamente problemáticas son las de Florida y similares que son muy voraces y resistentes a los cambios de ambiente y nuestro clima les va especialmente bien. Ello conlleva que se coman todo lo que les pasa por delante, compitiendo mucho por la comida con las especies autóctonas (las de aquí) y pueden reducir mucho la cantidad de peces, crustáceos, etc., de la zona del río o lago en la que se hayan liberado. Crean un desequilibrio en el ecosistema y lo dañan profundamente.

Si se suelta una, obviamente no es suficiente para producir un desequilibrio, pero si se sueltan miles como ha pasado estos últimos años sí, ya que llegan incluso a emparejarse y reproducirse. Por eso, en 2010 se encontraron ejemplares de la especie Trachemys scripta elegans (tortuga de Florida o de orejas rojas) en 32 provincias españolas y 17 comunidades autónomas aun habiéndose prohibido su importación en la Unión Europea en 1997. 

Actualmente, está prohibida la venta de todo el género Trachemys, que incluye varias especies (fotos de las que han estado en venta).

¿Por qué tantas especies prohibidas?

Bien, pues porque al prohibir la venta de las de orejas rojas muchos comerciantes decidieron bordear

Chrysemys picta o tortuga pintada (By: Stephan G.CC BY-SA 3.0)

la prohibición importando las especies más parecidas (tanto físicamente como en cuidados) y así poder seguir ganando dinero. ¿Resultado? El mismo que con las de orejas rojas, un montón de ellas se fueron de vacaciones permanentes a nuestros ríos, provocando los mismos efectos que sus parientes prohibidas. Una vez prohibido todo el género de Trachemys, se les acabó el chollo y tuvieron que espabilarse un poco más para buscar otras especies, como Chrysemys  picta que se ha encontrado en zonas de Cataluña y que hasta no hace mucho aún la veía en las tiendas. El género Trachemys y la especie Chrysemys picta se consideran especies exóticas invasoras, la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad las define así:

“aquella que se introduce o establece en un ecosistema o hábitat natural o seminatural y que es un agente de cambio y amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor, o por el riesgo de contaminación genética”*


* La contaminación genética se suele producir por hibridaciones entre las especies exóticas y las nativas.

En España las especies exóticas consideradas invasoras se encuentran en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Todas las consideradas como tal están en el punto de mira de las autoridades, así que está prohibida su tenencia y se están llevando a cabo acciones para erradicarlas de las zonas ocupadas y poder mantener en buen estado las especies autóctonas. Los ejemplares obtenidos en esas acciones suelen acabar sacrificados o donados a la ciencia (tarde o temprano los sacrificarán vaya). Saldría muy caro mantener en cautividad tantos ejemplares. Así que si sueltas tu tortuga creyendo que va a tener una vida mejor estás muy muy equivocad@.

¿Aún tienes en tu casa alguna tortuga de las que ahora están prohibidas?

Te felicito, significa que has sido responsable y te has encargado de cuidarla bien durante todos estos años, pero…¿Sabías que tienes que tener unos papeles en regla para poder tenerla? ¿Sabías que los tenías que haber hecho antes de finalizar el año 2014? No recuerdo que se le diera mucho bombo a la noticia sobre la aprobación del Real Decreto 630/2013 en el que se indica lo que tenías que hacer. De hecho, me ha costado encontrar una noticia donde lo pusiera.  

Por lo tanto, la mayoría de gente que tiene tortugas de florida y similares desde antes del 2013 y no se enteró las tiene sin registrar y de forma ilegal. Si te pillan con una ilegal podrían llegar a ponerte una sanción o incluso confiscártela. 

No puedes seguir manteniéndola y le quieres buscar una nueva casa, pero no consigues encontrarla, ¿y ahora qué? 

Pues igual habrás oído que hay centros de recuperación de fauna que se pueden encargar de ella. Eso era cierto hasta el momento en que se puso en vigor el Real Decreto mencionado antes, pero ahora muchos, al ser centros públicos, están obligados a seguir la normativa. Así que, si una tortuga considerada invasora acaba allí, te aseguro que no va a tener un buen final. No las pueden poner en adopción (te lo digo por experiencia al haber estado de prácticas en uno de ellos), podrían colaborar con protectoras de animales exóticos, pero por miedo a que el futuro adoptante sea un irresponsable y cometa el error de soltarla en un río o lago, prefieren curarse en salud y quitar de en medio a la tortuga antes de que pueda pasar. Tampoco tiene mucho sentido que los centros de recuperación de fauna, que normalmente ayudan a las especies autóctonas protegidas, protejan también a las “enemigas” de estas.

La opción que te queda es buscar protectoras de exóticos por tu comunidad autónoma o incluso más lejos si no hay en la tuya. Hasta no hace mucho, había bastantes protectoras que podían encargarse de acoger especies invasoras y ponerlas en adopción con toda la documentación necesaria para su tenencia, pero las autoridades cada vez se lo están poniendo más difícil. Así que, infórmate bien de qué van a hacer con tu tortuga antes de entregársela o puede acabar igual de “bien” que en un centro de recuperación de fauna. Aun así, hay protectoras tanto de exóticos como de otros animales que, aunque no acojan a la tortuga, pueden darle difusión a tu necesidad de buscar un adoptante y te pueden ayudar mucho. No pierdas la esperanza de encontrarle un nuevo dueño aunque cueste, si no  puedes tomar una mala decisión, como los dueños de las tortugas de esta noticia.

En el caso de no ser una especie que esté en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, lo vas a tener mucho más fácil para entregarla, sobre todo en las protectoras. También quiero aclarar que aunque no se considere invasora, tampoco es una buena idea soltarla en el medio ambiente, ya que aun así puede ser perjudicial aunque aún no esté en la lista de invasoras. También es posible que no se considere invasora porque puede significar que es una especie que no se adapta lo suficiente a los cambios y puede malvivir o morir en el río al poco de soltarla.

Conclusión

Mejor NO compres tortugas, aunque creas que vas a poder ocuparte de ella toda su vida. Piensa que duran más de 20 años y no sabes lo que puede pasar en tu vida durante ese tiempo, quizá te veas obligado en algún momento a buscarle otra casa. Puedes acogerlas si alguien lo necesita y eres una persona responsable y concienciada, pero piensa que puedes acabar viéndote en las mismas que el dueño anterior.

Tus malas decisiones no solo te afectan a ti, también a la pobre tortuga, que siempre acaba siendo la más perjudicada (junto con la fauna y flora que se puede llegar a papear si la liberas donde no toca).

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Referencias

 

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