¿Qué son los fásmidos?

En este artículo te voy a hablar de los insectos palo, hoja y corteza, pero principalmente de los dos primeros. Su principal técnica para sobrevivir la conoce casi todo el mundo, el camuflaje. ¿Pero qué hacen para que sea tan efectivo? ¿Solo usan ese método de supervivencia? Ahora te explico sus secretos.

Esta entrada está dedicada a los alumnos de tercero de primaria del colegio Font Freda de Montcada i Reixac (Barcelona), a los que recientemente les hice una presentación sobre los fásmidos que tenían en clase. 

Como he dicho antes, los fásmidos son un orden (Phasmida) de insectos que incluye los insectos palo, insectos hoja e insectos corteza. Se camuflan con la apariencia que indica su nombre, utilizando formas, colores y comportamientos que simulan, casi a la perfección, las formas de las plantas en las que viven y se alimentan.

También son insectos que pueden llegar a ser muy pesados y grandes, tal y como se puede observar en los insectos Heteropteryx dilatata  y Phobaeticus chani.

Los insectos palo normalmente se pueden encontrar en la península ibérica entre las hojas de zarzamora (Rubus spp.) de las que se alimentan.

Otras especies, sobretodo exóticas, también pueden alimentarse de hiedra, rosales, robles y fresales, aunque es menos común. En el caso de especies australianas también pueden encontrarse entre las hojas de eucalipto.

Desarrollo

Como en todos los artrópodos, los fásmidos pasan por varias fases de crecimiento y pasan de una a otra con mudas (cambios de piel, ecdisis). En la etapa de crecimiento se les llama ninfas y cuando llegan a adultos se les llama imago. En el momento de nacer, su piel se va endureciendo y, a medida que van creciendo, llega un punto en que esa piel se queda pequeña. Es en ese momento cuando el insecto se desprende de la piel vieja una vez que se ha formado la nueva, que le permitirá crecer más.

Ese proceso se produce entre 6 y 7 veces, según la especie, hasta llegar a adultos. Cada muda es un momento muy delicado, generalmente se cuelgan de las hojas o ramas boca abajo con unos ganchos microscópicos que tienen en las patas y, utilizando la fuerza de la gravedad, van saliendo de la piel antigua, empezando por la cabeza (tal y como se muestra en el vídeo de abajo).

En ese momento, la piel nueva es blanda y húmeda, facilitando que el insecto pueda desprenderse mejor de la piel vieja. Si en este momento el insecto cayera de la rama y no hubiera finalizado la muda, quedándole aun alguna pata por sacar, lo más seguro es que el insecto quedase atrapado en la piel a cambiar. Tendría entonces la opción de desprender las patas atrapadas (autotomía), siendo poco preocupante si solo fueran una o dos patas, pero si desprendiese más de dos o aún tiene gran parte del cuerpo atrapado, lo más probable es que muriera de agotamiento al no poder quitarse la piel. En el caso de conseguir zafarse de la piel en ese estado, probablemente tardaría demasiado tiempo y la piel nueva de sus patas se endurecería mientras estas aún están atrapadas, produciendo que se le quedaran deformadas y tendría mucha dificultad para desplazarse después. Por ello, en esta fase, es de vital importancia no molestar al insecto y que haya humedad suficiente en el ambiente (diferente para cada especie), junto con una temperatura adecuada (especialmente si los tienes de mascota en un terrario).

Reproducción

Estos insectos se pueden reproducir de dos formas, siendo habitual la cópula entre un macho y una hembra. En este caso, el macho le pasa un espermatóforo (bolsa de esperma) a la hembra, esta lo guardará en su interior e irá fecundando con ello los huevos que vaya produciendo. El resultado serán huevos con insectos de los dos sexos y con genes del padre y la madre.

La otra forma de reproducción es la partenogénesis (menos habitual y no se produce en todos los fásmidos). En esta NO es necesaria la presencia de un macho. La hembra produce huevos fértiles sin fecundar, solo tendrán sus genes así que todos los huevos serán hembras casi iguales que la madre (poca variación genética) y también podrán reproducirse sin problemas.

Al saber de la partenogénesis todo parecen ventajas (especialmente cuando lo piensa una mujer 😆 ), pero la partenogénesis solo funciona bien cuando la hembra ha quedado aislada y no encuentra pareja o si está en unas condiciones ambientales que no varían casi nunca (como en un terrario). Si las condiciones cambian, al ser todas las hembras prácticamente iguales, todas pueden reaccionar de la misma forma, por ejemplo, pueden morir con una ola de frío. Pero si los hijos tienen genes diferentes al combinarse los de los padres, cada insecto puede reaccionar de forma diferente a ese cambio de condiciones y las posibilidades de supervivencia de la especie se incrementan si alguno consigue aguantar el frío (en el caso del ejemplo anterior).

NOTA: Si eres mujer y sigues pensando que la partenogénesis podría ser buena para nosotras al no tener que depender de los hombres para tener hijos…¡Quítatelo de la cabeza! Probablemente no podrías controlar cuando quedarte embarazada y encadenarías un embarazo tras otro  😯 

Dimorfismo sexual

Otro dato a tener en cuenta de estos insectos y de la mayoría de los otros, es que macho y hembra suelen ser bastante diferentes, casi siempre el macho es más pequeño que la hembra o más ágil. Eso se debe, probablemente, a que las hembras necesitan mucho más volumen para almacenar huevos, teniendo en cuenta, que algunas especies de fásmidos pueden poner de 4 a 6  huevos diarios desde que son adultos hasta que mueren (¡imagina la cantidad que pone un insecto palo como Medauroidea extradentata que tiene una esperanza de vida de 1 año y casi 7 meses siendo adulto!) y mientras están poniendo unos ya están generando otros. Al tener un cuerpo más grande también son menos ligeras y por eso muchas hembras de especies aladas no pueden volar, en cambio los machos si pueden llegar a volar o a planear y suelen ser ellos los que buscan a la hembra para aparearse, como en el caso de la pareja de la foto: 

Phyllium Philippinicum (Male and Female)Pareja de Phyllium philippinicum (hembra a la izquierda, macho a la derecha)

Huevos

Según la especie, las hembras pueden ir dejándolos caer allá por donde pasan o dejándolos en lugares como tierra oscura para que los huevos se pueden camuflar. También los pueden enterrar o dejar enganchados en algunas superficies, sobretodo en hojas.

Los huevos suelen ser redondeados y con una tapa (opérculo) que el insecto levantará para salir del huevo cuando nazca (tal y como se ve en el vídeo de abajo). Durante el nacimiento es muy importante que haya una humedad y temperatura adecuadas a la especie o, de lo contrario, puede pasar exactamente lo mismo que cuando quedan atrapados en las mudas, con consecuencias idénticas, ya que durante el nacimiento tienen el cuerpo muy blando y húmedo y, después, se va secando y endureciendo con el contacto del aire.

Defensas

La principal defensa de estos insectos es el camuflaje o cripsis. Por ello, la mayoría de fásmidos son nocturnos y, durante la mayor parte del día, se mantienen inmóviles entre las hojas. Si detectan corrientes de aire, pueden hacer movimientos laterales, simulando el balanceo de las hojas.

 Si aun así algún depredador los detecta, pueden recurrir a la tanatosis, es decir, se hacen los muertos, se dejan caer al suelo y se estiran cual estrellita de mar. De esta forma parecen menos apetecibles al hacer creer al depredador que están enfermos. En el caso de que un depredador los sujete de las patas, el insecto rápidamente recurrirá a desprenderse de las patas atrapadas (autotomía), por suerte, las pueden recuperar en 2 o 3 mudas si aún son ninfas.

La visión de los fásmidos no es muy buena, así que se ayudan de sus dos primeras patas (palpos) para comprobar si hay peligro por donde pasan, muy parecido al uso que le dan las personas ciegas a su bastón.

Menos habitual, es el caso de algunas especies de insectos hoja que, si se ven amenazados pueden frotar sus antenas una con la otra y hacer sonidos de advertencia (estridulación). Lo hacen sobre todo las hembras, que tienen las antenas más cortas y gruesas (como las de Phyllium philippinicum).

En el caso de fásmidos diurnos, pueden utilizar el aposematismo, es decir, Oreophoetes topoensetienen colores llamativos que recuerdan a insectos venenosos, aunque ellos no lo sean (como los colores de Oreophoetes peruana en la foto de la derecha). De esta forma, el depredador asocia esos colores a otros insectos peligrosos y no ataca al fásmido. Otra defensa muy poco habitual es la de expulsión de líquido maloliente o irritante, al estilo de las mofetas.

En el caso de los insectos corteza, es muy habitual defenderse con las espinas de su cuerpo y sus patas, pudiendo apresar a su depredador entre las patas traseras y hacerle bastante daño (Foto: espinas de Eurycantha spp. en una pata trasera).

Eurycantha spp.

Fásmidos de la península ibérica

Actualmente se han identificado 13 especies de insecto palo en la península ibérica. En estos dos enlaces (revista Ibero Diversidad Entomológica @ccesible y Phasmiduniverse foro ) hay un documento con mucha información al respecto, incluidos esquemas que describen su anatomía.

Algunos de los más repartidos por la península son: 

Todos ellos están protegidos por ley y NO se pueden tener legalmente en casa, están distribuidos en poblaciones pequeñas en comparación con otros insectos y, perturbaciones repentinas en su hábitat o un alto porcentaje de capturas ilegales, podrían suponer un peligro importante para la supervivencia de las distintas especies.

Por ahora no hay ninguna normativa que regule la tenencia de las especies exóticas como Medauroidea extradentata y Phyllium philippinicum (las especies más habituales entre los aficionados), pero si decides tener de mascota este tipo de insectos, ten muy en cuenta que NO puedes liberarlos en nuestro medio ambiente (normativa). Si lo haces, probablemente los insectos no sobrevivirán al no estar adaptados a vivir fuera de las condiciones ambientales propias de su medio natural, pero en el caso de que tuvieran la suerte de sobrevivir,  una pareja o hembras partenogenéticas, podrían reproducirse tanto como para convertirse en una especie invasora. Si eso sucede, pueden llegar a competir por el alimento con las especies autóctonas o, en el peor de los casos, podrían transmitir enfermedades que podrían provocar una epidemia en las especies ibéricas (como cuando los españoles llegaron a América y transmitieron enfermedades a los indígenas que ya vivían allí, desapareciendo algunos pueblos).

En resumen

Los fásmidos incluyen los insectos palo, hoja y corteza, que usan el camuflaje o cripsis como estrategia de supervivencia principal, pudiendo defenderse también haciéndose los muertos y desprendiendo patas. Algunas especies también pueden usar espinas o la expulsión de liquido con mal olor o irritante, pero no es lo común, la gran mayoría de fásmidos son inofensivos. Los fásmidos diurnos pueden usar el aposematismo.

Su reproducción puede suceder de dos formas, apareándose macho y hembra o por partenogénesis, así que son bastante prolíficos. Suele ser preferible el apareamiento para la diversidad genética de la especie.

En la península ibérica solo tenemos insectos palo y cada especie está protegida. Su tenencia es ilegal.

Por ahora no hay ningún tipo de normativa para regular la tenencia de especies exóticas, pero bajo ningún concepto se pueden liberar en nuestro medio ambiente. Podrían ser perjudiciales para las especies autóctonas (hay protectoras de animales exóticos que pueden encargarse de ellos).

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Referencias

-Foto portada: Antongilia laciniata, By: Frank Vassen CC BY 2.0

BOE. Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. 

El insectario: Medauroidea extradentata

El insectario: Phyllium philippinicum

El laboratorio de la Dra. Neckstheria: Fásmidos 

ENTOMOLOGÍA: Phasmida. Distribución especies españolas

MAPAMA. Especies exóticas invasoras 

M. Moya Aliaga. 2015. Clase Insecta: Orden Phasmatodea. Revista IDE@ – SEA, nº45

-Phasmiduniverse: Foro

 

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